lunes, 23 de noviembre de 2009

(Solo) Son palabras




Haremos una cosa: coge el mayor orgasmo que hayas tenido en tu vida. Bien, la primera imagen que te ha venido a la mente sirve: imagino tu cara de placer… De acuerdo, ahora multiplícalo por mil, y súmale el doble del resultado. La cifra que da apenas se acerca a lo que yo sentí al conocerte:
Eran tiempos difíciles para los que habitan en las nubes y no tienen otra religión que el compás de los corazones. Pero tu apareciste, entre la gente, rascando la calle, con la mirada fija en el cielo azul. Y yo estaba ahí, al otro lado: era como si de repente se ralentizara la gente y tú siguieses caminando, con esos aires que exageraban reciprocidad. Al pasar, con tan solo eso, me abrigaste el corazón de tal manera que comenzó a latir más rápido, como si quisiera adelantar las horas y que pasase menos tiempo para volverte a ver. Me miraste como si fuera tu estatua preferida, con admiración. Y como si fuéramos peces de ciudad, supongo que a los tres segundos la mirada se te cruzó con el sol y olvidaste la sonrisa que habías desgastado amablemente. Subiste al coche y el mundo seguía, cuando en cambio el mío se quedó parado ahí, mientras notaba que el corazón luchaba por salir para perseguirte hasta casa y una vez allí, quedarse lo que dura un siempre.

1 comentario:

  1. UAAAAAAAAAAA
    flipa amb el text!

    crec que ja l'havia llegit x això...
    (acabo de tenir un orgasme jo ara)
    jajajaja

    tinc ganes de veure't, sobretot d'abraçar-te, petita!

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