lunes, 23 de noviembre de 2009
∞
Inventaría un mundo para ti, de color verde y con nubes del revés que evaporarían corazones para llover solo amor, y que no fuera triste, mientras el cielo tuviese envidia y el azul se destilase hasta escribir en un papel estas tres líneas. Líneas que se perderían junto a los muebles para que te dé tiempo a echarlos de menos y que, cuando vuelvan, te parezcan más útiles que nunca. Las ventanas estarían abiertas a cualquier tipo de compasión con olor a recién amado, y las puertas jamás se cerrararían del todo. Tendrías mi llave para cuando quisieras entrar, pero no te atrevas nunca a echarla a doble vuelta. Luego inventaría mil excusas para amarte, y mil más para que me amaras tú a mí. Y que luego, así, nos sintiéramos tontos por utilizarlas, dándonos cuenta de que nos amamos sin más… Te escribiría las mil y una canciones que nunca me atreví a cantar, por miedo a que las estrellas se rieran pícaramente, y así sentirme avergonzada cambiando las notas por eclipses, y los tiempos entre cada una por suspiros. Suspiros que anhelarías con el tiempo, por miedo a que tu sonrisa se deteriorase y así sentir la lluvia en tu piel mientras te regala un nuevo amor, y sintieses nostalgia y me echases de menos. Luego tus palabras de amor se trasladarían a otros oídos, y luego a otros, y luego a otros… Y por no saber el porque de todo eso, te preguntarías como una loca donde están ahora mis bolsillos llenos de ilusiones, y te sentirías vacía porque sonreír, es lo mejor que sabrías hacer, cuando antes era besar, pero solo porque me besabas a mí.
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