No juegues a ignorarme, a no mirarme al pasar, no niegues que te encanta aunque te empeñes en aparentar. Es deseo, es amor; que se mezcla con locura, locura que brota de la brillante esperanza que queda, y me deja en la penumbra. Me apuesto todo a un beso, y la moneda suena al caer, sale de nuevo cara y yo vuelvo a perder. Aunque no me desanimo, porque el sentimiento es lo que mantiene en pie, la Luna indicará cuando caiga: el momento en que te deje de querer.
(Tengo que decir(te) que no me gusta el texto, solo lo subo porque sé que a ti sí)

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