Muchos hablan y hablan de lo que es importante para ellos mismos cuando ni si quiera se han preguntado una sola vez si realmente nos interesaba escucharles. A mi también me gusta que me escuchen de vez en cuando, y como que no puedo saber si a mi también me brillan los ojos al explicar algo con toda mi emoción, sonrío porque te brillan a ti. Pero esto último solo pasa a veces, en pocas ocasiones… Es difícil encontrar a personas así. ¿Por qué? Nos escondemos en nuestros mundos paralelos, detrás de las palabras o en algún que otro hoyo que desboca en el mar. Y sí, me incluyo porque yo me considero de esas personas. Tengo mi propia pompa de jabón donde habito cuando me considero alcohólica de tanta realidad, y desde allí reto a la luna a recontar las estrellas por si nos hemos dejado alguna.
Hay individuos que se pasan la vida entera buscando ha, vamos a llamarlo así: su media naranja. Desesperados barren todo el planeta y conocen otras frutas; las usan, las exprimen, juegan con ellas, algunas las llegan a romper y nunca, repito nunca llegan a encontrar la adecuada. Hasta el punto de haber probado el mundo de las hortalizas, y aún y así, no se cansan y siguen con su búsqueda…Dejando de lado tanta comida, solo decir(te) que tú lo tienes más fácil: ni compres, ni busques, ni exprimas, ni juegues, ni rompas más. Encuéntrame.

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