(EL SECRETO ESTÁ EN DESVELAR DONDE SE BESA EL CIELO Y EL MAR)
Tan sólo hacía falta escuchar de nuevo esas palabras que los ojos cantan. En diferentes labios, y miradas. Ahí es cuando aprendes a ver los trocitos de cielo en cada charco, y la afasia desvanece devolviendo el color a lo que era mi rutina. No niego que me gusta el blanco y negro, pero de esa forma no puedo ver la claridad de tus ojos con la que me miras. Hoy brillaban, también. Estás preciosa, he pensado. Y de nuevo te has dejado llevar al arrecife con tantas tareas acumuladas. Las burbujas resistentes que aún cuidan tu olor me persiguen, y estallan en forma de espiral cuando me falta el aire, y tengo que subir a respirar. Como no tengo nada mejor que hacer hoy me quedo, y seguramente también me quede mañana, aunque mi piel se arrugue y luego te vayas. Hablé hasta con la luna para que te quedaras, pero ella no bajó y ahora se resbala. Nunca quiso enseñarme su cara oculta de luna, no tenia confianza conmigo, ni con ninguna. Pero lo que vosotras no sabíais es que lograba teneros en el mismo lugar; cuando salía mi luna llena sin penas, y se reflejaba en el mar de mi sirena.

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