
Cuando alcé la vela y retomé el control del timón, a penas sin darme cuenta la marea se había calmado; las olas habían pasado de ser de cinco metros a estar ahora tranquilas y lisas, tan nítidas que lograba ver todos los tesoros del fondo, pero ya el oro no era mi objetivo, ¿para que lo quería? El cielo se destapó, y ya no tan vergonzoso dejó ver su azul más calido, mientras el sol hacia el resto del trabajo. Me sorprendí un poco porque, no era normal lo que había acabado de pasar… pero entonces recordé la frase del anillo: “esto también pasará”. Me tranquilizaba, y me daba fuerzas para seguir, me ayudaba a recordar que no estaba tan sola. Durante unas horas navegué en alguna dirección, no sé en cual, la tormenta anterior me había arrebatado la brújula y muchas más pertenencias que tampoco usaba demasiado. A penas me di cuenta y me quedé dormida en algún punto de aquel mar que desconocía, pero cuando desperté estaba en tierra firme. Una isla. “Lo que faltaba” – pensé – “¿ahora vamos a jugar a los náufragos también?”. La verdad es que en el fondo me gustó acabar allí, o empezar una nueva etapa; me gustaba descubrir, desenterrar, navegar, buscar, encontrar, observar y superarme en cada nuevo lugar exótico en el que aparecía, pero lo que yo no sabía era que aquel sería diferente. De pequeña siempre había soñado con enamorarme entre árboles sabáticos, y una cascada gigantesca con una posada detrás de ella, y construir una casa árbol para vivir, y lo que tampoco sabía era que acabaría siendo así.
Al tiempo de llegar a la isla me di cuenta de que no estaba sola, alguien me estaba vigilando, o al menos siguiendo; me sentía observada… Pero como no tenia más retrovisor que girarme, para ver de quien se trataba, no me daba cuenta y ya se escondía. No supe decir en aquel momento si era un animal… o qué era aquello; pero su mirada salvaje, que me descomponía en mil pedazos que luego seguían intactos; me podía, y su sonrisa… de su sonrisa os hablaré otro día…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aceptaré todo tipo de comentarios, menos ofensivos.
Abro la posibilidad para que comente quien quiera con la opción "anónimo", sin que haga falta de que se registre, con la condición de que de alguna manera me haga saber quien es. Sino no lo aceptaré.