miércoles, 6 de enero de 2010

Cuentos de nadas


Una sola vez; hará ya… ¿dos días? Que más da, ... Me dediqué a esperar en la cola de la buena suerte, acompañado de una ninfa. Era bastante raro, porque las ninfas no suelen hacer buenas migas con nosotros, los gnomos, pero aquella era diferente. No cantaba ni bailaba, ni se pasaba el día mirándose en el agua para controlar que su pelo estaba en el mismo lugar. Observé cada gesto, mientras los dos hacíamos cola; había veces que se mordía el labio inferior, y fijaba la vista en el cielo; y otras, simplemente sus mofletes se sonrojaban porque me quedaba mirándola fijamente. Puede parecer una tontería, pero el estar allí, esperando y avanzando dos pasos cada cinco minutos me hacía sentirme bien, pero solo porque ella me acompañaba. Cuando ya éramos los terceros de la cola, un hombre no muy simpático nos dijo que ya cerraban, la suerte se había agotado por hoy, que volviéramos mañana. Eso a la ninfa pareció entristecerle, y yo tenía que hacer algo; le agarré de la mano y la llevé donde nunca antes se había reflejado; el gran e incesante mar. Al principio parecía algo asustada, pero en cuestión de segundos se puso a revolotear por la orilla, mientras yo tarareaba algo parecido a una canción. Puede que sea raro, o diferente… pero no crucemos ninguna palabra desde la cola de la buena suerte, no conocía el sonido de sus labios pero aún y así creí enamorarme de lo que era su voz. Mientras la observaba, me la imaginaba, y sin darme cuenta millones de sonrisas explotaban y se multiplicaban sin pedirme siquiera permiso. De vez en cuando me miraba, y me gustaba creer que me quería. Pasamos la noche, entre olas y caricias, para volver a la cola al sol siguiente, que al fin y al cabo era todo lo que la ninfa quería. Se fue tal como vino, sin pensar siquiera, que la suerte la tenía a su lado.



Puede que al final no fuera una ninfa, ni todo lo que yo vi con una falsa vista, y su sonrisa no fuera sincera, pero eso no lo sabré nunca. Aunque yo me quedé pensando para siempre: en el como sería su voz...

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