martes, 1 de junio de 2010

(Complejo de expresar) Sin titulo


Permitámonos el lujo de perder la noción del tiempo, de equivocarnos y tropezar; que se nos vaya de las manos… 

Pero espera, antes déjame que te explique un secreto: en tu espalda navegan veleros que acaban perdiéndose a estribor, y que nunca llegan a por mí, desean irse lejos para poder amarte en otra lengua, en silencio. Déjame luego, que te prometa mil historias inacabables que quizás acabe por no cumplir y te pague mi deuda con el resto de mis días azules. Pero permíteme antes confesarte, que tengo miedo a que te quedes por el camino o a quedarme yo en el, y que pasen los años para poder retomar aliento, aunque no vuelva a ser la misma. Nunca sabes lo que te puede traer la marea, es cierto, pero al menos, tengo por certeza que no olvidarás todos aquellos detalles infinitos e inefables silencios, tan ciertos como el brillo que permanecerá en la retina de tus ojos, si algún día sobrevivo en la despedida. No te has ido y ya te echo de menos. Fuiste mi primera marinera a bordo y tu olor desconocido se ha instalado en uno de mis sentidos sin permiso, para recordarme que irónicamente nunca supe el aroma que desprendía; para provocarme una búsqueda del color… Azul, es lo que susurras por las noches cuando crees que no te escucho. Y ahora, me he dado cuenta de que he heredado tus frases sin sentido, que son mundos de los cuales sólo me es permitido ver un resquicio de ese mismo color. Avísame cuando te crezcan las grietas.

¿Pero qué digo?, en realidad hablo de siempres, siempre. Pero el miedo sigue ahí, también, siempre. Últimamente lo callaba a base de eternos susurros, pero es que el infinito parece estar tan cerca a veces… 
(...)

1 comentario:

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