Dear little boy, listen
To voices of your soul
It showed you the way of
Silence and peace Follow your thought and fly
Choosing all the things that you desire Giant waves, fireflies..
Your dream will be your only shell
Your secrets, your hiding place, my son
Don't let them try
To crush your brain
Let you go far ...my son.
-Tranquilo, chico, no tengas miedo... -No tengo miedo. He visto borrachos muchas veces.
-¿Qué pinta tienen? -No hay mucho que ver. Bueno, no tanto como ellos parecen creer...¿Cuanto es lo bastante borracho?
-Buena pregunta. Ven aquí, siéntate, te diré cuanto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado, es cuanto es lo bastante borracho... Y la respuesta es que depende de las células del cerebro. -¿Del...cerebro?
-Así es, Harry, con cada vaso de licor acabas con cientos de esas células, pero eso no importa mucho, por que tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, así que estás sonriente. Luego, mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa, no importa, por que después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y, por último, las de los recuerdos… Esas son difíciles de matar.
And you see it’s hard for me to breathe
When I get all worked up with these feelings
And I don’t know exactly how it is That we can be so mad we consider to not exist
When we both know there’s so much love clenched within our fists
(...) Remember me
And don’t walk away...
I've been talking to myself; I'm talking to me.
I'm in front of her, so why can't she;
Why can't she see?
You know there will be days
when you're so tired
that you can't take another step
the night will have no stars
and you'll think you've gone as far
as you will ever get
if you ever turn around, you'll see me
Nights when the heat had gone out
We danced together alone
Cold turned our breath into clouds We never said what we were dreaming of
But you turned me into somebody loved Someday when we're old and worn Like two softened shoes
I will wonder on how I was born The night I first ran away from you...
Hear a phoebe sing his only song
This summer's day is hovering
I'll ride my full heart, troubles fly like embers Out the windows of our traveling car...
When I was a child everybody smiled, nobody knows
me at all Very late at night and in the morning light, nobody knows me at all...
Gray, quiet and tired and mean(...)
I want to make a ray of sunshine and never leave home (...)
No amount of coffee, no amount of crying
No amount of whiskey, no amount of wine
No, nothing else will do I've gotta have you, I've gotta have you. (...)
I see it all through a telescope: guitar, suitcase, and a warm coat Lying in the back of the blue boat, humming a tune...
Is it still raining everywhere you are?
All of these clouds will disappear
Like we were never here
But I swear there was a time I thought that it would never stop And now I only think about you if it's raining or it's not...
Your hands are warm and my body is wide
To hold all the promise of blue-velvet dark and stars...
Y para finalizar:
(Si has llegado hasta aquí, escucha, pero escucha bien)
Sometimes it's hard to say
Even one thing true When all eyes have turned aside They used to talk to you
And people on the streets seem to disapprove
So you keep moving away And forget what you wanted to say
Little bird
Little bird
Brush your gray wings on my head Say what you said Say it again They tell me I'm crazy
But you told me I'm golden
Sometimes it's hard to tell the truth from the lies
Nobody knows what's in the hold of your minds
We are all building and people inside
Never know who walks through the door Is it someone that you've met before
(...)
I know what I know
A wind in the trees and a road
That goes winding 'onder
From hear I see rain I hear thunder Somewhere there's sun
And you don't need a reason
Sometimes it's hard to find a way to keep on
Quiet weekends, holidays You come undone Open your window and look upon
All the kinds of alive you can be Be still, be light, believe me
¡Y ahora llueve!
-Se queja el cascabel-
Con el sol que hacía esta mañana
Cuando te vine a ver…
Aunque fueron dos segundos,
Tú: reunida en asamblea
Los demás peces gordos se quejaron
Por el ruido que pasea
Se le hace raro al cascabel
También a mí
Sé que tú logras soportar
(Confiésame como existir…)
Lo que la lluvia te hace escribir…
-Se burla el cascabel-
Me martiriza a mí
Me obliga a pasear
Se quiere oír;
Que el sonido se hunda en una gota
Y esa gota en el mar, para llegar a ti
Permitámonos el lujo de perder la noción del tiempo, de equivocarnos y tropezar; que se nos vaya de las manos…
Pero espera, antes déjame que te explique un secreto: en tu espalda navegan veleros que acaban perdiéndose a estribor, y que nunca llegan a por mí, desean irse lejos para poder amarte en otra lengua, en silencio. Déjame luego, que te prometa mil historias inacabables que quizás acabe por no cumplir y te pague mi deuda con el resto de mis días azules. Pero permíteme antes confesarte, que tengo miedo a que te quedes por el camino o a quedarme yo en el, y que pasen los años para poder retomar aliento, aunque no vuelva a ser la misma. Nunca sabes lo que te puede traer la marea, es cierto, pero al menos, tengo por certeza que no olvidarás todos aquellos detalles infinitos e inefables silencios, tan ciertos como el brillo que permanecerá en la retina de tus ojos,si algún día sobrevivo en la despedida.No te has ido y ya te echo de menos. Fuiste mi primera marinera a bordo y tu olor desconocido se ha instalado en uno de mis sentidos sin permiso, para recordarme que irónicamente nunca supe el aroma que desprendía; para provocarme una búsqueda del color… Azul, es lo que susurras por las noches cuando crees que no te escucho. Y ahora, me he dado cuenta de que he heredado tus frases sin sentido, que son mundos de los cuales sólo me es permitido ver un resquicio de ese mismo color. Avísame cuando te crezcan las grietas.
¿Pero qué digo?, en realidad hablo de siempres, siempre. Pero el miedo sigue ahí, también, siempre. Últimamente lo callaba a base de eternos susurros, pero es que el infinito parece estar tan cerca a veces…
Aquí en Peumayen se suele mezclar el sueño con la realidad. Es cierto.
Asi que son bastante comunes las leyendas que se cuentan sobre hechos acontecidos, aquí, en Peumayen.
Leyendas que se cuentan al calor de la lumbre en las noches de invierno, o bajo los cielos estrellados de las noches de verano.
Leyendas que uno encuentra en cualquier sitio, bajo las piedras de los caminos, en la espuma que deja el mar al retirarse de la playa, en las redes vacías de los pescadores o bajo farolas como esta.
Leyendas de monstruos marinos que salvan a los navegantes o los empujan al desastre, leyendas de buques fantasma condenados por su ambición, leyendas de amantes que mueren ahogados en el océano azul nadando hacia el futuro y como no podía ser de otra forma en una ciudad portuaria como la nuestra, leyendas también de despedidas. Como la que me gustaría contarles esta noche.
Se trata de la leyenda de una despedida que ocurrió aquí, en Peumayen.
Ella se llama Penélope, no recuerdo muy bien si él se llamaba Ulises pero se que lo despidió muy cerca de aquí, en la costa, agitando el pañuelo blanco del desconsuelo y viendo como la panza del horizonte iba consumiendo las velas del barco en el que marchaba su amado.
Él, antes de partir, le dijo a ella :
- Amor mío, tengo que partir, nuevos horizontes me esperan, allá donde el mar y el cielo juntan sus labios, tesoros escondidos en el fondo de un cofre enterrado en una playa que no aparece en ningún mapa, en lejanos acantilados donde el mar susurra mi nombre a golpe de ola.
Amor mío, tengo que marchar, pero esperame, esperame porque...
... No se porqué, pero tu esperame. Regresaré, si. Seremos los mismos pero con la certeza de haber emprendido el viaje que anunciaban las sirenas, con la certeza de haber asumido el reto de estar vivos.
Adiós.
Y Penélope se quedó esperándole, día tras día. Mes tras mes, apretando el pañuelo blanco del desconsuelo contra el pecho, soñando ser fanal que atrajera a su amante, con los ojos heridos por el salitre, y el alma roja por los argazos mirando el lejano horizonte tratando de adivinar la silueta de un barco lejano que le trajera de vuelta a su hombre.
Total, que esperó muchísimo la mujer.
Y nosotros aquí en Peumayen solíamos acercarnos a ella para hacerle más llevadera la espera...
Nooo... le dabamos conversación. Todo el romanticismo por el retrete.
Le dabamos conversación y le contabamos cualquier chisme de aquí de Peumayen para hacerle más llevadera la espera y sobre todo para apartar su mirada del horizonte lejano y traerla de vuelta hasta nosotros.
Y le decíamos cualquier cosa, que si nosequien se enrolla con nosecual, que si ha visto usted como le queda la lencería al señor Bergia.
Pero por lo general no hacía ni caso, seguía empeñada en buscar aquel velero. Silueta lejana de un barco que le trajera de vuelta a su vida.
Estaba una tarde ella, como tantas otras, en la playa con los pies enterrados en la arena, la arena que vertió su reloj de tanto esperar. De nuevo, sólo sonaba el leve rumor del mar.
El viejo faro de Peumayen empezaba a parpadear, nuestra amiga la gaviota cruzaba el cielo naranja. Penélope divisaba el horizonte tratando de encontrar su velero, esperando y esperando. Y mientras, haciendo repaso de lo vivido, Penélope reflexionaba tratando de llegar, quizá, a alguna conclusión. Haciendo repaso de los caminos tomados, de las decisiones tomadas, y Penélope se dijo a sí misma...
"Hasta aquí hemos llegado, yo ya no espero más, ¿qué voy a estar, toda la vida esperando?"
Se marchó a buscar nuevos horizontes y no supo encontrarlos en la curva de mi espalda.
Y efectivamente, familiares y amigos, al día siguiente Penélope dejó Peumayen.
Y tendrías que verla de camino al autobús que le sacaba de la ciudad, con una sonrisa que no le cabía en la cara. Y nosotros le decíamos: "Hasta pronto Penélope" y ella decía: "Hasta nunca chaval."
Y se fue para un pueblo de interior que al salitre los argazos ya la habían jodido suficientemente la salud y pronto encontró trabajo como taquillera en un viejo cine de barrio.
Y le va bien, ahora anda en amores con el muchacho que trabaja en el proyector, y es feliz. No solamente porque el muchacho que trabaja en el proyector tiene 15 años menos que ella. Que todo influye...
Le van bien las cosas.
Del tipo que marchó en su barco no hemos vuelto a saber nada, por lo menos aquí en Peumayen.
¿Penélope piensa en él? Si, algunas tarde de invierno cuando duelen esas viejas heridas que parecen no cicatrizar nunca y cuando en la pantalla de su cine aparece un barco zarandeado por un mar embravecido, entonces Penélope como en aquella ocasión hace repaso de lo andado, de las decisiones tomadas, de los caminos desechados, tratade llega a alguna conclusión y se dice:
"Pobre tipo, no sabe lo que se perdió."