Quizás les haya pasado en alguna ocasión, quizás, alguna vez, caminando por la calle les pareció ver entre el tumulto de la gente, a una persona a la que amaron hace mucho tiempo. Apenasfue un instante, un breve destello de luz, lo suficiente como para dejar una quemadura en la retina y en el alma. Lo suficiente como para dejarte paralizado en la mitad de la acera, sintiéndote a contra corriente de todo. Sin saber muy bien que hacer o decir. Y se le llena a uno la cabeza de recuerdos...
Y el caso es que no estás seguro de que se trate de esa persona, porque... primero fue, como digo, un breve instante y en segundo lugar, porque hace tanto tiempo desde la última vez que lo viste que todos hemos cambiado en ese tiempo, y tu también aunque te niegues a reconocerlo. Y está bien que así sea...
El caso es que entonces uno queda dudando a mitad de la acera, pensando si no será que uno confunde la realidad con el deseo, quiero decir que quizás si se trate de esa persona pero a lo mejor no, a lo mejor uno lo desea tanto que la inventa entre la gente desapareciendo y apareciendo.Apareciendo y desapareciendo. Y no digo que quedara algo pendiente por decir, quizás no sea eso, quizás sea un deseo inconsciente. Y uno solo quiere encontrarse con ella para decirle cualquier tontería, quizás para recuperar un retaso, de aquellos tiempos en los que éramos eternos e invulnerables. Quizás solo para decir: ¿Qué ha sido de ti en todo este tiempo? ¿Qué fue de nosotros? ¿Qué ha sido de mi…?
¿Qué más da si callo o hablo demasiado…? Si siempre acabo diciendo algo parecido; cinco palabras o cinco frases bastan para decir lo mismo. El murmullo de silencios, me persigue entre espirales. Espirales que me escuchan hablar en sueños palabras impronunciables, y que cuando despierto se devuelven bajo la cama, devolviéndome de nuevo el silencio eterno que me susurra al oído todo el ruido que no puedo escuchar, a lo que respondo...
Me creí que era una luz
que entraba por tu ventana
para ver si el mar estaba azul
Me creí que era la luz
que se metía en tu cama
me colocaba entre tus piernas
tu cara hacía brillar
Cara de luz
cara de perla
cara de azul
cara de fresa
Cuántas veces soñé
que este día llegaría
me ponía tan enfermo
que de noche no dormía.
Cuántas veces dibujé
con los dedos tu sonrisa
cuántas veces convertiste
mi pena en alegría.
Alegría de vivir
alegría por tus besos
alegría por la luz
que se cuela entre tu pelo.
Hoy el cielo será del color que yo quiera. Lo acariciaré con la yema de mis dedos, poco a poco, e irá cogiendo tono. Puedo equivocarme, debería hacerlo. Escoger mal a drede el color y mezclarlo. Diluirlo en agua; y después ahogarlo ya que puedo. Ya rectificaré más tarde o quizás, luego.
Cuando ya quiera darme cuenta, volver a tintarlo; más sano; más blanco, opaco… Que no duela. Y a empezar de nuevo. Tratando de reescribir entonces, la historia. Teniendo en cuenta el mirar de las nubes, para que no se conmuevan. Y me obliguen entonces, de nuevo, a empaparme como ayer, culpando a las gotas y deshacerme de la capucha para que mi rostro sienta la incesante tormenta en mi piel. Primero los parpados: seducidos por la idea de pestañear, con la excusa de disfrazar las lágrimas en lluvia. Después mis labios: reprimidos y encerrados para no susurrar tu nombre, y que lo lejos, los tuyos me correspondan.
Se me había caído el pincel, estaba soñando. Sé que no volveré a llorar por despertar y no verte a mi lado. Desde que sé que el cielo sí es azul, reconozco el no haberte nunca necesitado.
A todos nos ocurre a veces, el callar. Pero también sucede, el hablar de más. Comprometemos nuestras palabras Y pierden poder, A eso, al pronunciar ‘te quiero’ ya nunca me crees.
Algún día lograrás entender mi realidad Conocerás el porqué de mi ausencia, no sabrás reaccionar. Pero quizás sí entiendas porqué ya nunca duele, cuando te vas Susurrarás un ‘lo siento’ Dejarás de gritar.
Tras infinitos tempos del tic-TAC, intuirás Las respuestas a unas preguntas Que jamás te explicarás. No es tu culpa, Sino mía, ya no me trato de excusar. Tu olvida al poeta que tanto te mentía (quería) Y se aislaba, pa' que no lo vieras llorar.
Yo si quieres te dibujo una canción,
te retrato con palabras el silencio
que hace tiempo reina en nuestra habitación,
y busco la pasión para hablar de lo nuestro.
Nos han devuelto el recibo que pagamos al destino,
nos embargan el amor..
Nos tenemos el uno al otro,
pero somos como fotos colgadas de la pared..
nos buscamos, nos tocamos,
pero a veces olvidamos lo que nos cuenta la piel..
nos sabemos de memoria cada parte de la historia
y ahora nos toca crecer..
debemos esforzarnos, o vamos a caer..
Yo, si quieres, me disfrazo de rutina,
te distraigo mientras charlo de idioteces,
recogemos cada noche la cocina,
te abrazo y te estremeces,
siempre noto que sientes..
nos han dado calabazas
las perdices y las hadas
y ahora nos toca crecer..
Nos tenemos el uno al otro,
pero somos como fotos colgadas de la pared..
nos buscamos, nos tocamos,
pero a veces olvidamos lo que nos cuenta la piel..
nos sabemos de memoria cada parte de la historia
y nada nos va a sorprender..
debemos esforzarnos, o vamos a caer..
Y cuando llegue a la ciudad
voy a comprar
un ramo de flores
y tu me guiñas un verso
que me saque los colores..
cambiaremos el arreglo,
nos debemos un intento..
Nos tenemos el uno al otro,
pero somos como fotos colgadas de la pared..
nos buscamos, nos tocamos,
pero a veces olvidamos lo que nos cuenta la piel..
nos sabemos de memoria cada parte de la historia
y nada nos va a sorprender..
debemos esforzarnos, o vamos a caer..