jueves, 9 de diciembre de 2010

Bienvenida a una flor

Tú y yo respirando en nuestro mundo, cuando el resto del universo sigue su curso. El frío este invierno nos contempla diferente, tiene el defecto de no helarnos encajadas cuerpo a cuerpo. Los cristales envueltos en vapor de la más alta habitación de tu figura, se dibujan corazones sin pedirme permiso, estos corretean hasta el balcón de tus pupilas cuando te decides al mirar. No dejas de hacerlo. No dejas de mirarme. ¿A caso puedo culparte? Si mi pecado es el mismo, más no voy a cambiarlo. Tus conjuros se han hecho un hueco entre mis historias, esas que siempre te acabo contando, esas que siempre quieres que explique. Y el final es el mismo: no hay final. Ahora me pides que no llore… Que mis lágrimas traen sequía a tus racimos. ¿Porqué no iba a llorar, si por vez primera lo hago de alegría?

1 comentario:

  1. Me gusta ver como mejoras..
    También sabes lo que pienso de tus palabras y pensamientos.. :)

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